domingo, diciembre 22, 2002

Dejar la juventud para ingresar en la edad adulta es como pasar de Carroll a Kafka. No me extraña que tantos se resistan.

sábado, diciembre 21, 2002

Pessoa, deslumbrante

Acaba de aparecer en este mismo mes de diciembre una excelente edición en El Acantilado del Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa. La traducción de este texto aparecido por vez primera en 1982 (a los casi cincuenta años de la desaparición de su autor) ha corrido esta vez a cargo de Perfecto Cuadrado.

La inteligencia e interioridad del portugués resulta deslumbrante. Su capacidad de penetrar en la médula de las cosas es igual o superior a la de Kafka, pero su estilo es mucho más transparente que el del checo. En los textos del Libro del desasosiego (cuyo caracter algo fragmentario e inacabado recuerdan algo Los cuadernos en octava de Kafka) no encontramos esa insistencia en relatar la realidad (o una realidad interior) a través de sueños e imágenes, y que hace de Franz Kafka un autor tan inigualable. Pero con su claridad y menor ambiguedad, puede que Pessoa resulte un autor aún más poderoso que el de Praga.

domingo, diciembre 08, 2002

Tom Wolfe

Tom Wolfe es el gran cronista de la sociedad capitalista del tránsito del XX al XXI; en sus dos novelas últimas (La Hoguera de la Vanidades y Todo un Hombre) teje una excelente sátira sobre la casi totalidad de nuestro mundo moderno, o al menos de la élite o de ciertas élites de ese mundo. Todo ese universo movido por el capital, por la vanidad y las apariencias... tal vez Wolfe se ria (interiormente) demasiado de sus personajes, pero el mundo que describe es inequívocamente el de nuestra época. La hoguera de las vanidades fue escrita en 1986 ó 1987, pero si nos olvidamos de Internet y de los teléfonos móviles (que lógicamente no aparecen en la obra) la novela no tiene ni la más tenue arruga. Wolfe consigue además el milagro de que unos personajes que normalmente nos sentarían como un tiro, nos resulten más bien simpáticos y acaben ganándose nuestra comprensión y benevolencia.

Creo que Tom Wolfe perdurará. Estoy convencido de que estas dos novelas suyas seguirán siendo reeditadas y leídas a lo largo de las próximas décadas. Cualquiera que quiera acercarse al tipo de mundo que nos rodeaba entre 1980 y, pongamos, el 2020, deberá echarle una ojeada a este gran sátiro de la modernidad que es el escritor de Virginia.

viernes, diciembre 06, 2002

Lugares comunes

Fui a ver la película de Adolfo Aristarain el miércoles pasado. Y me pareció como mucho decorosa, correcta, pero desde luego no una gran película. Me pareció ante todo excesivamente discursiva, doctrinaria; como si Aristarain hubiese querido asegurarse de que el mensaje (un mensaje tópica y angelicalmente izquierdista) llegase al espectador con la mayor nitidez posible. Para ello hace hablar continuamente al personaje de Federico Luppi; Lugares Comunes es muy poco sutil, muy poco contenida, no trabaja con imágenes y silencios sino con palabras, palabras y más palabras: Luppi se la pasa hablando y discurseando (mediante monólogos en off) las casi dos horas de duración de la cinta y uno sale del cine con la sensación de que ha asistido a una especie de mitin.

La película es previsible y a veces hasta roza lo inverosímil. Eso de que el padre (Luppi) considera un fracasado al hijo porque éste abandonó la Argentina para irse a Madrid, y obtener un trabajo de informático muy bien pagado en lugar de seguir sus iniciales inquietudes de escritor (aunque eso hubiese significado cierta decorosa pobreza) es, sencillamente, poco creible, y menos en la Argentina actual, donde el viejo asunto de la supervivencia material (sin la cual la vida del espíritu, por decirlo a lo Hesse, es imposible) está muy lejos (más que nunca) de haber sido resuelto. Ni allí ni en casi ningún otro sitio.

jueves, noviembre 28, 2002

L'auberge espagnole y El Viaje de Chihiro

Dos interesantes películas (una de ellas, más que interesante, una obra maestra) que he podido ver en los últimos dias:
L'auberge espagnole y El Viaje de Chihiro.

Una casa de locos es el absurdo título hispano adjudicado a la coproducción franco-española L'auberge espagnole. Su argumento: un joven francés recién licenciado en Económicas (o a punto de licenciarse) ve como se le presenta la posibilidad de obtener un atractivo empleo (por enchufe) pidiéndosele como requisito el dominio de la lengua castellana; para ello, el joven economista en ciernes viajará a Barcelona, donde permanecerá durante un año en un piso de estudiantes (la casa de locos) , beneficiándose del programa ERASMUS.

Y la película transcurre casi íntegramente en Barcelona, lo cual es un atractivo adicional para alguien que como yo, ha nacido y vivido en esa ciudad toda su vida; siempre resulta interesante ver como nos miran desde fuera. Buena parte de las peripecias de los personajes se localizan en Ciutat Vella; la película rehuye los tópicos y nos ofrece una aproximación bastante fiel (aunque en clave de comedia) a la compleja realidad de la llamada Ciudad Condal. También es una especie de celebración del "caos" multicultural y plurilinguísitico que es Europa.

Recomendable en especial para barceloneses y estudiantes que deseen pasarse una temporadita en algún pais comunitario con la excusa de ampliar estudios o aprender el idioma.

La segunda película que os quería comentar (en el improbable caso de que haya alguien leyendo esto, claro) es la producción japonesa del año 2001 El Viaje de Chihiro; es aqui donde se me ha caido realmente la baba.

Se trata de una cinta de animación (de dibujos, para entendernos) pero hay en ella un lirismo, una riqueza y una complejidad que te dejan absolutamente maravillado. El planteamiento de El Viaje de Chihiro recuerda a la Alicia de Carroll y su peripecia surrealista, pero esta historia japonesa cuenta con unos recovecos bastante más tenebrosos que los de aquella fábula del matemático inglés. Aunque también Alicia, como escribió Borges, es un sueño que siempre está rozando la pesadilla, en El Viaje de Chihiro el horror y la amenaza van punteando la narración.

En la cinta japonesa encontrareis un refinamiento, una complejidad conceptual y una poesía casi imposibles de encontrar en una cinta yanqui de nuestros dias. A parte de lo prodigiosa que es desde el punto de vista de su acabado técnico.

En Occidente asociamos animación con público infantil o infantilismo, es decir consideramos la animación como si fuera un género en si mismo y no como lo que es o debería ser: un recurso técnico o estético como pueda ser el tratamiento en blanco y negro, por ejemplo. En nuestros lares, animación quiere decir Walt Disney (con lo que eso significa: contenidos blandos y amables); en Japón puede significar cualquier tipo de contenido, incluido el sexo y la violencia.

Id a ver El Viaje de Chihiro y entendereis porque el oso de oro de Berlín fue a parar a una cinta de animación que muchos críticos ni siquiera se habían molestado en visionar.

domingo, noviembre 17, 2002

Contemplación

"Yo no existo; sólo existen los millares de espejos que me reflejan. Cada nueva amistad aumenta la población de fantasmas que se me aparecen. Viven en algún sitio, se multiplican de alguna forma. Yo sólo no existo.

Y, sin embargo soy feliz. Sí, feliz. Lo juro, juro que soy feliz. He comprendido que la única felicidad de este mundo consiste en observar, vigilar, escudriñar a los demás y a uno mismo, no ser más que un gran ojo, ligeramente vidrioso, algo inyectado en sangre, fijo."
VLADIMIR NABOKOV

Observar, vigilar, escudriñar a los demás...el voyerismo totalizante como felicidad y como meta. Sebald, no se si en Vértigo, nos insinúa algo similar a la propuesta de Nabokov: renunciar a todo salvo a la contemplación.

Basar la esencia y el sentido de la vida en la contemplación, en la observación, en ser un espectador del mundo...una idea que merece sin duda considerarse. Y es que el mundo es algo infinito, inacabable (en el tiempo y en el espacio); si lo concibiesemos como espectáculo, no acabaríamos nunca de contemplarlo, tan envolvente e ilimitado es. No sólo el presente, sino el innumerable pasado, los incontables ayeres que laten bajo la tierra, como escribió Javier Marías en Negra espalda del Tiempo.

Renunciar a todo salvo a la contemplación...Algo seductor. Lo que ocurre es que tal cosa es de ordinario imposible, porque más temprano o más tarde, y tal como sucede en ese fantástico (en el doble sentido de la palabra) cuento de Julio Cortázar Instrucciones para John Howell, nos obligarán a subir al escenario a representar (en el peor de los casos) un más bien aburrido sino detestable papel, por el que habrán de juzgarnos y que habrá de ser nuestro envoltorio, nuestro continente.
Hermann Hesse

"Durante toda mi vida he sido defensor del individuo, de la personalidad, y no creo que haya leyes generales que sirvan para el individuo. Por el contrario, las recetas y las leyes no están ahí para él, sino para las multitudes, los rebaños, pueblos y colectividades. Las personalidades auténticas tienen un panorama más difícil, pero más hermoso; no disfrutan de la protección del rebaño, pero sí de las delicias de la propia fantasía y cuando superan los años de la juventud tienen que afrontar una gran responsabilidad." HERMANN HESSE

El Lobo Estepario. Es de 1929, si no recuerdo mal, pero pudo haber sido escrita esta mañana. El mundo que rodea al Lobo Estepario, a Harry Haller, ese mundo que lo asquea y asfixia, no es más que el estado embrionario del nuestro del 2002. Los cachivaches totemizados, el culto a la velocidad, la vanidad y el materialismo, la productividad como fin y no como medio, el aniquilamiento de lo que podríamos llamar (en lenguaje algo arcaico) la vida del espíritu...todo esto nos resulta bastante conocido, bastante cotidiano hoy dia en este mundo nuestro tan moderno y progresado.
Marías, Herralde y Tello-Trapp

Enemistarse con Javier Marías puede ser algo peliagudo y conllevar no pocos peligros: existe la posibilidad de que el madrileño te inmortalice en uno de sus textos. Asi sucedió en Negra Espalda del Tiempo con el editor barcelonés Jorge Herralde, responsable de Anagrama y que fue pulverizado sin compasión por el narrador de la novela, que en apariencia era el propio Javier Marías. Mas próximo al tendero que al intelectual, su medieval bota, etc, eran algunas de las cariñosas dedicatorias (de entre las que recuerdo) que Marías dedicaba a Herralde, al que en ningún momento citaba con su nombre, pero que era perfectamente reconocible.

De Andrés Trapiello dijo, en aquella misma novela de 1998, que era el novelista más inepto de España; y en Tu Rostro Mañana abunda en sus coñas al de Manzaneda de Torío, en esta ocasión distorsionando cómicamente su nombre y refiriéndose a él como el deshonesto e incompetente Tello-Trapp.

Me gusta bastante la literatura de Javier Marías, pero en ocasiones no estoy en absoluto de acuerdo con él ni con sus opiniones, que no pocas veces me parecen exageradas y caprichosas (aunque no siempre). No se si Trapiello es o no inepto como novelista, tal y como pretende Marías, pues no lo conozco aún en esa faceta, pero a mi me parece que el leonés es una autor más que estimable en su actividad como reseñista, ensayista y sobre todo como diarista. Su serie de diarios Salón de Pasos perdidos me ha parecido de lectura más que grata y también cubridora de un hueco en nuestra literatura, poco dada al género diarístico (en realidad poco dada a todo lo que no sea el realismo más garbancero).
Otra vez Will Shakespeare

Parece que Javier Marías ha vuelto a recurrir a Shakespeare para la elección del título de una de sus novelas, en este caso de la última, Tu Rostro Mañana. En el foro de la web de Montse Vega sobre Javier Marías lo apuntaba uno de los foreros, que pudo hallar en la escena segunda de la parte II de Enrique IV lo siguiente:

PRINCE HARRY: .... What a disgrace is it to me to remember thy name! Or to know thy face tomorrow.

Marías ya recurrió al de Stradford para la elección de Corazón tan Blanco, sacado de Macbeth, o de Mañana en la Batalla piensa en mi, extraido ahora no recuerdo si de Ricardo III.

Tu Rostro Mañana

Ayer me pillé por fin Tu Rostro Mañana, la nueva novela de Javier Marías; llevo leído el cuarenta por ciento en tan sólo unas horas. También me enteré de que dicha novela ocupa ya la segunda posición entre las obras de ficción más vendidas la pasada semana en las librerías de Barcelona. Lo de Marías es casi un milagro, o más que un milagro, algo bastante esperanzador en unos tiempos como estos, tiempos de indigencia cultural (y no querría sonar apocalíptico, ni quejumbroso, ni cenizo). El madrileño es un autor que espera mucho del lector; que le acompañe en sus digresiones, en sus ideas y especulaciones, que se adentre sin reparos en esos textos suyos donde el pensamiento y el desarrollo de las ideas (ideas que vuelven una y otra vez a lo largo de su obra novelística, como un callado rumor o como un eco) son más importantes que la acción o la peripecia externa que las enmarcan. Pero el caso es que el lector (increiblemente para estos tiempos) no lo defrauda y le acompaña en esa aventura suya, casi no tanto novelística como intelectual y filosófica.

Creo que la gran habilidad de Marías, a parte de ese magistral e inimitable (pero ¡ay! imitado) estilo literario arrullador e hipnótico, es saber enmarcar su interesantísima literatura-pensamiento en absortas e inteligentes tramas que son capaces de arrastrar a casi cualquier tipo de público lector.

En una entrevista en Que Leer, con motivo de la aparición de Tu Rostro mañana, Marías comentaba que el gran imperativo literario del siglo XX ha sido el de la originalidad; pero la originalidad es algo complicado de lograr, tras milenios de literatura en la que ya esta casi todo dicho y de casi todas las maneras posibles; no hay que preocuparse tanto por la originalidad, dice Marías, pero hay que saber reconocer las influencias, no ocultarlas ni callarlas como hacen algunos.

Y es que Marías, como gran autor que es, ha influido y bastante. No sólo en gente como Prada, que ganó el Planeta creo que con La Tempestad, sino al parecer también en el elogiadísimo (y hasta leidísimo) Cercas que ya va por la 24 edición (!) de su Soldados de Salamina.

martes, noviembre 12, 2002

Gustav Meyrink y el ocultismo







Desde principios del año 2001 tengo colgada en Internet una página dedicada al escritor austríaco Gustav Meyrink; debo decir que se trata de la única página en castellano que sobre el autor de El Golem existe en la red, al menos hasta donde yo haya podido descubrir. Mi interés por este autor se centra en esa extraña novela onírica que es El Golem, publicada en 1915, uno de los hitos del fantástico europeo de las primeras décadas del siglo XX. No obstante, las relaciones de Meyrink con el mundo del ocultismo hacen que no pocos visitantes de mi página me consideren como una especie de entendido (sino de un experto) en temas esotéricos y a menudos me plantean dudas y cuestiones que soy incapaz de resolver o me proponen la lectura de textos clásicos del esoterismo de los que ni tan siquiera he oído hablar.

Voy a tener que adentrarme en las aguas del ocultismo para asi no continuar decepcionando con mi ignorancia a mis visitantes...
Arthur Schnitzler y Stanley Kubrick

Ayer tarde me pasé por la Libreria-Café Laie; en los estantes de literatura alemana comprobé complacido que había disponibles no menos de tres volúmenes de W. G. Sebald: Austerlitz (su último libro publicado en España); Los Emigrados y Vértigo. Por contra, no vi Los anillos de Saturno, la novela del autor alemán que más me atrae de entrada. Todos estaban editados en tapa dura (o semidura) y ninguno de ellos bajaba de los 20 Euros. Decidí dejarlos para mejor ocasión.

Entre todos aquellos volúmenes alemanes vertidos al castellano, descubrí una novelita de Arthur Schnitzler: Relato Soñado; se trataba del texto en el que Stanley Kubrick se basó para su película de 1999 Eyes Wide Shut, y que habría de ser su testamento cinematográfico. La novelita en cuestión (brevísima: menos de 150 páginas en la edición de El Acantilado) la conocía desde el año de estreno del film protagonizado por la pareja Cruise-Kidman, fecha en la que el texto del autor austríaco conoció una reedición en castellano. De no haber captado la atención del director neoyorkino, tal vez la obra estaría en el olvido, al menos fuera del ámbito cultural germánico. Esa misma noche me puse a leerla y casi la terminé; me sorprendió comprobar la tremenda fidelidad de Kubrick para con el texto de esa remota novela austríaca: la historía es casi puntualmente la misma. Mientras que Schnitzler sitúa a sus personajes en la Viena de ¿1910? ¿1920? y los hace recorrer las calles en carruajes llevados por cocheros de alta chistera, Stanley Kubrick traslada la acción en el tiempo y en el espacio, colocándola en el Nueva York de 1999 (con el motor de explosión disponible, por lo tanto). Pero el resto del argumento es casi idéntico.

Pero siendo la historia en esencia la misma, es obvio que la cinta de Kubrick es muy superior. La novela de Arthur Schnitzler (1862-1931) no pasa de ser una narración ciertamente correcta y certera desde el punto de vista de la descripción psicológica de los personajes, y también un texto vagamente fascinante, de decoroso misterio; pero su traslación a la pantalla, Eyes Wide Shut, es algo profundamente enigmático e impenetrable, como sólo pueden serlo las caóticas imágenes de un sueño.

Vi Eyes Wide Shut en dos ocasiones (ambas en pantalla grande): la primera en 1999, fecha de su estreno, y la segunda a principios del presente año (2002), en el marco de una retrospectiva que dedicó la Filmoteca de la Generalitat de Catalunya al director de la Naranja Mecánica. En ambos ocasiones me sentí arrebatado por el film. La secuencia del interior de la mansión a la que accede el súbitamente noctámbulo personaje de Tom Cruise, ese orgíastico encuentro de emmascarados, esa música sobrecogedora, como del más allá, el logradísimo clima de pavor, la vaga insinuación de lo atroz ...es de lo más intenso que me haya sido concedido en mis dias de espectador cinematográfico.