viernes, octubre 04, 2002

Michel Houellebecq

El mérito de Houellebecq en Las Partículas Elementales, es haber dejado claro que el hombre no es un producto acabado. Las Ciencias Humanas, la Antropología, la Sociología, la Economía, etc tienden a considerarlo como tal y entienden que puede alcanzarse la plenitud, la satisfacción o incluso la felicidad terrenal (aunque esto último es exagerado) cambiando el modelo o modelos socio-económicos, la escala de valores, etc, en definitiva la cultura y la civilización que nos envuelven y que nosotros mismos hemos creado y apuntalado.

Pero Houellebecq nos dice que no y en cierto modo se atreve a abordar un tabú: el de la continuada evolución genético-biológica del hombre. Que el hombre, en su conformación genética actual es poco menos que un desastre y que sus problemas y dramas no se resolverán cambiando de cultura o de sistema económico sino modificándose genéticamente, es decir trasformándose en una nueva especie, cuyo nacimiento él mismo controlará.

Es lo que convierte las Partículas Elementales en sus páginas finales en una novela de ciencia-ficción (inesperadamente), además de la presión que la especulación y el discurso científico ejercen a lo largo de la novela, que en principio nos habla de relaciones humanas ambientadas en nuestra época, algo radicalmente literario y "clásico".

Es este final (que nos trae reminiscencias de Aldous Huxley) y el propio desarrollo de la novela (punteada por la ciencia) lo que ha dejado descolocados a muchos críticos, que por lo general no toleran que la ciencia se inmiscuya en la literatura y prefieren que ésta siga hablando cansina y machaconamente de los mismos viejos temas que lleva milenios abordando.

El mundo de Houellebeq es, en cierto modo, también el mundo de Franz Kafka. En sus páginas podemos hallar seres que flotan en el espacio sideral, en absoluta incomunicación, que de vez en cuando ven pasar junto a ellos alguna otra presencia, pero con la que jamás podrán comunicarse, aunque lo intenten.
Me entero de que los yankies preparan una nueva versión de Solaris, la novela de Stanislaw Lem, que ya llevara Tarkovsky a la pantalla en 1972. La película aparecerá (creo) en el 2003 y tendrá como protagonista a George Clooney.
Una novela de la que he oído hablar (o mejor dicho leído hablar) en los últimos tiempos y de manera más bien elogiosa: el Criptonomicon, de Neal Stephenson. En España ha sido editada en tres volúmenes y traducida por Pedro Jorge Romero, responsable de El Archivo de Nessus y conocido por su actividad como editor y fandomita en el mundillo de la SF española. Me imagino que desglosar esta novela de casi 1000 páginas en tres volúmenes habrá sido una decisión editorial para no espantar al lector hispano, por lo general alérgico a las obras extensas.

El autor, por lo que tengo entendido, había publicado un par de novelas con anterioridad, clasificables y clasificadas dentro de la corriente cyberpunk de la ciencia-ficción, si bien esta nueva obra, el Criptonomicon es, al parecer, inclasificable, y muy dudosamente CF.

Creo que mañana mismo me pasaré por la FNAC y me la pillaré (es decir el primer volumen).
Hablando de Robinson Crusoe, he recordado una espléndida y poco conocida novela perteneciente al género de la ciencia-ficción llamada Naufragio. Su autor (inglés, creo) fue Charles Logan, de obra por lo que sé muy escasa.

La novela apareció por vez primera en 1974, y no sería hacerle justicia considerarla tan sólo como una traslación al espacio del tema de Robinson Crusoe.

Tansis naufraga en un planeta extraño, similar a la Tierra, pero en el que tan sólo hay una monótona vida vegetal y algunas especies animales. Ninguna forma de vida racional, al menos de entrada. Ningún ser humano en todo el planeta, aparte de él, y contrariamente al caso del Robinson de Defoe, absolutamente ninguna esperanza de ser rescatado en lo que le resta de vida. Si bien Tansis no tiene la esperanza, cuenta a su favor con la tecnología, al menos inicialmente.

Tanto Robinson Crusoe como Naufragio (su reelaboración futurista) nos remiten a la pregunta ¿es posible o merece la pena vivir en una soledad más o menos absoluta?

O bien ¿tiene sentido una vida dedicada en exclusiva a la misma lucha por la vida?
Robinson Crusoe

Hay novelas que con el correr del Tiempo son introducidas en un ghetto: el de la literatura juvenil. Si rebuscamos en ese baúl nos encontramos con auténticas joyas, pero ¿que hace que se las haya metido ahi? Uno podría entender que a Julio Verne lo releguen a ese ámbito (lo que no significa como es natural que seas un débil mental si lo lees en la edad adulta), pero que se haya intentado hacer eso hasta con Joseph Conrad...sería como intentar meter un elefante en el cuarto de baño.

¿Y que pasa con Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, esa espléndida metáfora sobre la soledad, la lucha por la vida y la superación?

Robinson Crusoe es uno de esos libros que deberíamos llevarnos a una isla desierta.

Defoe vivió en la segunda mitad del XVII y al comienzo del XVIII, pero varias centurias antes del nacimiento del doctor Aaron Beck y de David Burns, hace practicar a su personaje Robinson una especie de terapia cognitiva embrionaria. En lugar de dejarse aplastar por la desesperación, anota en un cuaderno a doble columna lo negativo de su situación para luego rebatirlo con pensamientos positivos en la columna de al lado.


jueves, octubre 03, 2002

Solaris

Para aquel que desprecie la Ciencia-ficción: que lea Solaris de Stanislaw Lem. Que va a saber lo que es bueno. Imaginaros un Borges con formación científica (y no esencialmente humanísitica, como la del Borges argentino) y que se hubiese decidido a hacer lo que jamás hizo, escribir una novela, en especial una novela de cf...el resultado tal vez fuese muy parecido a Solaris.


Y es que el mayor escritor de ciencia ficción de la historia tal vez no sea anglosajón ni escriba en inglés.
Solaris apareció por primera vez en 1961, en lengua polaca.

¿Que es Solaris? Un enigmático planeta cubierto por un océano gigantesco, que es en realidad un enorme ser inteligente, una especie de cerebro o de sistema nervioso de ámbito planetario, aunque las comparaciones concebidas por un ser humano no bastarían para definir, para entender lo que es Solaris...Solaris es capaz de rebuscar en lo más recóndido de nuestros deseos y anhelos, y extraer, del material de nuestros sueños, formas humanas hechas de carne y de sangre, como nosotros.

Tarkovsky filmó en 1972 una versión cinematográfica de la novela de Lem, que en su dia se consideró como la respuesta soviética a la cinta de Stanley Kubrick 2001 Una odisea del Espacio. El director ruso dijo que Solaris trataba de seres humanos perdidos en el Tiempo y en el Espacio.

Solaris creaba seres humanos a partir de nuestro material onírico y mental y cuya unidad fundamental eran los neutrinos. ¿Pero acaso no es también nuestra Tierra una especie de Solaris? ¿no podría considerársela también como una especie de ser vivo? ¿no hemos salido nosotros, al igual que el resto del mundo animal y vegetal, de sus entrañas? ¿no ha sido acaso capaz la Tierra de crear estructuras orgánicas e inorgánicas tanto o más sofisticas y pavorosas que las generadas por el Océano de Solaris?

William Hope Hodgson

William Hope Hodgson. Un autor de horror preternatural de principios de siglo (del XX) absolutamente de interés, aunque extrañamente desconocido, incluso en su cultura de origen, la anglosajona. ¿Será por su arcaizante e indigerible estilo literario ? El caso es que Howard Phillips Lovecraft le debe no pocas cosas y le elogió (aunque criticándole justamente ese descorcertante estilo que se gastaba) en su célebre ensayo Supernatural Horror in Literature. Fue ahí, en las páginas del ensayo del de Providence donde oi hablar por primera vez de este inglés de escritura extraña y pavorosa, que en ocasiones deja a los novelistas norteamericanos de horror contemporáneos en calzoncillos. Mi primer contacto con la lectura de Hogdson fueron las electrónicas páginas de una versión en HTML de The Night Land. La novela se situa en un futuro inconcebiblemente lejano, dentro de millones de años, un futuro en el que el Sol se ha apagado como una vela y una Tierra gélida continua girando en torno al moribundo astro. La humanidad, o mejor dicho, los descendientes de la humanidad habitan en medio de las tinieblas en el interior de una gigantesca pirámide o Redoubt, del tamaño de una ilimitada y populosa ciudad, en la que conservan su cultura y civilización. Extramuros de esa ciudad o pirámide y en medio de la desconocida y gélida tiniebla en que se ha convertido la superficie de la Tierra, habitan inconcebibles y monstruosos entes lovecraftianos que asedian a esa humanidad enclaustrada y futura. El narrador recibe una llamada del exterior, que parece provenir de una segunda pirámide cuya existencia hasta ese momento se desconocía. Alguien habrá de aventurarse en la Night Land o Tierra Nocturna y desafiar los inimaginables horrores de la ignorada tiniebla para alcanzar esa segunda pirámide....

Hodgson escribe esto (al igual que buena parte del resto de su obra) en un inglés deliberadamente arcaizante, especie de idioma “antiguo”, como de hombre del XVII, y es justamente esto lo que perjudica su lectura y de alguna manera estropea lo que de otro modo sería (aunque a pesar de todo logra en gran parte serlo) una narración alucinante, pavorosa, absorvente.

Al principio yo había creido a Hogdson un autor semioculto, únicamente localizable en alguna librería de viejo o de lance, sepultado por incontables volúmenes polvorientos. Más tarde descubrí que, en realidad, de eso nada. Hay bastantes traducciones y ediciones castellanas de la obra de Hogdson, de sus cuatro novelas, de los pavorosos relatos marítimos, de las narraciones de Carnacki, especie de Holmes de lo preternatural....Incluso existen un par de ediciones de The Night Land, su novela más extensa y de inglés más inasequible, arcaizante y agotador. Ediciones Forum publicó la novela hacia 1984 en su colección Biblioteca del Terror, en dos volúmenes con el título de El Reino de la Noche, I y II. También existe, según me enteré más tarde en un foro de Internet, una edición de un tal Francisco Orellanos del alucinante texto de Hogdson. Pero estas ediciones o traducciones resultan inencontrables. No sucede asi con otras de sus novelas como House On the Bordeland (la Casa en el confín de la Tierra), The Boats of the Glen Carrig (los Botes de la Glen Carrig) o Los Piratas fantasmas, excelentemente editados muy recientemente, en el 2000 ó 2001, por la Editorial Valdemar, en El Club Diógenes, en atractivos y económicos volúmenes de bolsillo. En cualquier librería céntrica tipo FNAC pueden encontrarse esas ediciones sin ninguna dificultad. Otra cosa es intentar hallar The Night Land, que será un pelín más difícil.

Hogdson murió en 1918, a los 41 años, en uno de los últimos dias de la Primera Guerra Mundial. En los años que siguieron a su muerte fue cayendo totalmente en el olvido. Pero al decretarse la importancia póstuma de Lovecraft y comenzar a valorarse los escritos del autor de Providence, los críticos y lectores empezaron a interesarse también por las fuentes y orígenes del creador del ciclo de Cthulhu. Y fue asi como William Hope Hogdson fue rescatado de las tinieblas exteriores y reeditado. Y también traducido a otras lenguas, entre ellas el castellano.

Tras esta parrafada-presentación del autor inglés que me he colocado, no hace falta decir que os recomiendo su lectura. Deciros, además, que la ilegibilidad de Hogdson en inglés queda bastante corregida en las traducciones al castellano, donde los traductores tienden a omitir el extraño y pesado estilo arcaizante escogido por el autor, con lo que no sería descabellado afirmar que Hogdson es un escritor al que mejoran las traducciones. Con ellas, tenemos toda la profundidad de su alucinante visión y sus pavorosos e inolvidables escenarios, pero además nos ahorramos la pesadez de su absurdo estilo arcaizante, algo que los anglosajones se tienen que tragar al leerlo en su lengua original.

Novelas de Hogdson

Los Botes de la Glen Carrig

Los Piratas fantasmas

La Casa en el Confín de la Tierra

La Tierra Nocturna


Todas ellas escritas, si no voy errado, entre 1907 y 1912.

miércoles, octubre 02, 2002

Lista de la compra (para las próximas semanas):


Lovecraft (biografía). L. Sprague de Camp.

Salón de pasos perdidos (Diario. Sexto volumen). Andrés Trapiello.

Vértigo. Sebald.

Ciencia Ficción. Guia de lectura (1990-2002). Miquel Barceló.

Memorias. Isaac Asimov.


Hace poco me enteré de que Asimov murió a causa del Sida. Hace ya diez años que falleció (fue en 1992) y su viuda revela ahora el hecho. Fue a raiz de una transfusión realizada en 1983.

Con el siglo XXI iniciamos una época oscurantista. Brujas, futurólogos, ufólogos, adivinadores, tarotistas conformarán nuestro entorno cotidiano en este flamante milenio. Toda esa ciencia vudú es el resultado del gran prestigio que conserva la ciencia en nuestra época combinado con la tremenda ignorancia científica (y humanística, aunque en menor medida) del personal.

Isaac Asimov murió en 1992, Carl Sagan en 1996. ¡Y era ahora justamente cuando más los necesitábamos!
Tengo que cambiar como sea este puto horario laboral. Ni por las mañanas ni por las noches tengo muchas ganas de hacer nada. No puede ser que una existencia se reduzca a esto, a este patético devenir de dias atrapado en una rutina estéril y desagradable.

Año 2002. El mito del progreso está más vivo que nunca. Progreso, modernidad, desarrollo...mucho rollito de primavera, pero ¿de qué progreso están hablando? De cacharritos tecnológicos, muchos de ellos de utilidad dudosa o de reinvenciones de esos mismos cacharritos. Pero ¿donde está el progreso real? la vida sigue siendo trabajar y pagar facturas, exactamente igual que en los años setenta, pongamos por caso. Seguimos llevando la misma existencia carcelaria de siempre.

Progreso, para mi, significa libertad personal, aumento de grados de libertad personal. También seguridad y comodidad, pero ante todo libertad. Libertad para ser. Para desarrollarse como persona al modo que uno quiera o sienta mejor. ¿La civilización del trabajo del año 2002 te garantiza esa libertad?

Es evidente que no. Metrópolis de Fritz Lang, película de 1926, sigue funcionando como metáfora de la civilización capitalista occidental. Un 99% de la población pringando en el subsuelo para que el 1% restante corretee entre jardines, fuentes y leones de mármol.

Para la civilización actual, el hombre no es más que un animalito de corral. Que ponga huevos, que de leche, que fabrique miel. Que ya vendrá luego el granjero y se llevará toda esa fantástica producción, que constantemente nos enseñan como mantener y potenciar. A eso dedicamos nuestra vida. Pero ¿no nos habían dicho que eramos hombres?

Eso es lo que somos: animalitos de granja. ¿es esto una civilización? Dudo si considerarla asi.

1983. Aparece un libro de Luis Racionero: Del Paro al Ocio.

20 años pasados de balde. ¿porqué les dará tanto miedo nuestro tiempo, nuestra reflexión, nuestro pensamiento? ¿Hasta cuando nos seguirán escamoteando el Tiempo? ¿hasta cuando nos taparán la boca con dinero y nos taponarán el cerebro con publicidad? ¿cuando despertaremos de esta pesada anestesia? ¿cuando les exigiremos nuestra propia vida, nuestro propio tiempo?

Ese dia les restregaremos su dinero por la cara y les meteremos su publicidad por el esfínter.

Llevan 20 años (¿o son treinta?) hablando de la civilización del ocio.

Seguimos esperando.




martes, octubre 01, 2002

Algunos libros a considerar:

Las memorias de Ultratumba, de Chateaubriand. De entrada, puede ser fascinante, este retrato de uno de mis periodos históricos predilectos y que más excitan mi imaginación: las primeras décadas del XIX, ese siglo que empezó tan bien y acabó tan mal (un poco como el nuestro, curiosamente).

Cualquiera de W.G.Sebald, un autor admirado por Javier Marías. Posiblemente se trata de ese tipo de literatura introspectiva, de ideas, de pensamiento literario (como la del propio Marías) que tanto me interesa.

Las partículas elementales, de Michel Houellebecq...¿la mejor novela de los años 1990?

Si no lo digo, reviento.

El hombre no es un producto acabado...es lo que Darwin nos dijo hace 150 años....¿que significa esto? pues que lo que nos sacará del agujero en el que nos hallamos (en el que siempre nos hemos hallado) no será ni la economía, ni la filosofía, ni la sociología, ni la politología, ni ninguna de las llamadas ciencias humanas...todo eso, con ser valioso, no constituyen más que remiendos para ese desaguisado que es el ser humano en su actual conformación genético-biológica...tan sólo la genética y la biología molecular lograrán sacarnos del arroyo: cuando metamos el bisturí en nuestra cadena de ADN, vaya.
Un nuevo descubrimiento literario: Robert Coover, al parecer uno de los grandes autores norteamericanos actuales. Leva publicadas novelas desde los años setenta, e incluso antes, y parece que alguna influencia ha ejercido sobre Quim Monzó, que lo reconoce como uno de sus santos.

¿y que leo yo ahora que he devorado todo Houellebecq?

Beigbeder y sus 13.99 euros, sin llegar a aburrirme, tampoco me entusiasmó demasiado...la novela no está mal, pero creo que sólo sorprenderá a los que no hayan leído a Houellebecq o a Bret Easton Ellis (¿se escribe asi?).

Ellis escribió American Psycho cuando Beigbeder aún ideaba slóganes publicitarios.

Por cierto ¿sabíais que el amigo Beigbeder fue quien ideó aquelló de "Mírame a los ojos, he dicho a los ojos" del anuncio del WonderBra?

Esto es lo que escribí en la bitácora hace unos dias y que no ha aparecido...bueno si, ha aparecido pero en una segunda y fantasmagórica bitácora que por lo visto también se ha creado:

[9/26/2002 3:39:44 PM | Serafin GL]
En este Septiembre del 2002, hay algún que otro estreno cinematográfico interesante, lo cual no es lo que se dice frecuente. El porcentaje de bazofia en la cartelera es cada vez mayor, y no quisiera parecer un cenizo.

Dos de las películas a priori de interés:

Minority Report, en la que, a partir de un relato o historia de Philip K. Dick, Steven Spielberg abunda en la ciencia-ficción tras su discutida AI (aunque la película a mi me encantó).

Apocalyse Now, de Coppola: si para poder disfrutar de un clásico en pantalla grande tenemos que tragarnos el rollito de primavera ese del director' s cut, pues bienvenido sea.

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Vaya desbarajuste.

Hace varios dias que no escribo en la bitácora. La verdad es que no acabo de enterarme de la fiesta. Veo que me aparecen tres bitácoras en el directorio con el mismo nombre: hexágono de babel, cuando en realidad, tan sólo he creado una.

Además no acaban de satisfacerme los diseños ofrecidos por este generador de bitácoras.

En fin.