jueves, noviembre 28, 2002

L'auberge espagnole y El Viaje de Chihiro

Dos interesantes películas (una de ellas, más que interesante, una obra maestra) que he podido ver en los últimos dias:
L'auberge espagnole y El Viaje de Chihiro.

Una casa de locos es el absurdo título hispano adjudicado a la coproducción franco-española L'auberge espagnole. Su argumento: un joven francés recién licenciado en Económicas (o a punto de licenciarse) ve como se le presenta la posibilidad de obtener un atractivo empleo (por enchufe) pidiéndosele como requisito el dominio de la lengua castellana; para ello, el joven economista en ciernes viajará a Barcelona, donde permanecerá durante un año en un piso de estudiantes (la casa de locos) , beneficiándose del programa ERASMUS.

Y la película transcurre casi íntegramente en Barcelona, lo cual es un atractivo adicional para alguien que como yo, ha nacido y vivido en esa ciudad toda su vida; siempre resulta interesante ver como nos miran desde fuera. Buena parte de las peripecias de los personajes se localizan en Ciutat Vella; la película rehuye los tópicos y nos ofrece una aproximación bastante fiel (aunque en clave de comedia) a la compleja realidad de la llamada Ciudad Condal. También es una especie de celebración del "caos" multicultural y plurilinguísitico que es Europa.

Recomendable en especial para barceloneses y estudiantes que deseen pasarse una temporadita en algún pais comunitario con la excusa de ampliar estudios o aprender el idioma.

La segunda película que os quería comentar (en el improbable caso de que haya alguien leyendo esto, claro) es la producción japonesa del año 2001 El Viaje de Chihiro; es aqui donde se me ha caido realmente la baba.

Se trata de una cinta de animación (de dibujos, para entendernos) pero hay en ella un lirismo, una riqueza y una complejidad que te dejan absolutamente maravillado. El planteamiento de El Viaje de Chihiro recuerda a la Alicia de Carroll y su peripecia surrealista, pero esta historia japonesa cuenta con unos recovecos bastante más tenebrosos que los de aquella fábula del matemático inglés. Aunque también Alicia, como escribió Borges, es un sueño que siempre está rozando la pesadilla, en El Viaje de Chihiro el horror y la amenaza van punteando la narración.

En la cinta japonesa encontrareis un refinamiento, una complejidad conceptual y una poesía casi imposibles de encontrar en una cinta yanqui de nuestros dias. A parte de lo prodigiosa que es desde el punto de vista de su acabado técnico.

En Occidente asociamos animación con público infantil o infantilismo, es decir consideramos la animación como si fuera un género en si mismo y no como lo que es o debería ser: un recurso técnico o estético como pueda ser el tratamiento en blanco y negro, por ejemplo. En nuestros lares, animación quiere decir Walt Disney (con lo que eso significa: contenidos blandos y amables); en Japón puede significar cualquier tipo de contenido, incluido el sexo y la violencia.

Id a ver El Viaje de Chihiro y entendereis porque el oso de oro de Berlín fue a parar a una cinta de animación que muchos críticos ni siquiera se habían molestado en visionar.